BUSCAN MODELO DE SOBERANÍA ALIMENTARIA PARA MICHOACÁN

La investigadora de la UMSNH realiza sondeos en la isla de Uranden en Pátzcuaro.

Morelia, Michoacán. (Agencia Informativa Conacyt).- La doctora en ciencias del desarrollo regional y tecnológico, Yaayé Arellanes Cancino, adscrita al programa de Cátedras del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en la Facultad de Economía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, trabaja en la aplicación de una metodología sustentable para fortalecer la soberanía alimentaria en Michoacán, a partir del análisis metabólico de productos básicos.

El objetivo del proyecto es alcanzar, desde el enfoque teórico-metodológico del metabolismo social, las distintas fases que inciden en el sistema socioambiental de producción, circulación, consumo y excreción de alimentos, para proponer alternativas que beneficien el desarrollo local, garantizando el bienestar de los involucrados desde la producción hasta la compra-venta de los principales sectores alimentarios e identificar formas de producción y consumo amigables con el ambiente.

En entrevista la doctora ahonda sobre el aspecto productivo del estado: “El proyecto hace una propuesta desde la economía ecológica para estudiar cómo se ve la apropiación de los recursos naturales, cómo son transformados, distribuidos y posteriormente consumidos. Es tratar de conocer cómo se producen, a dónde llegan, quiénes ostentan esta producción y cómo funciona la cadena de los recursos”, explica.

Los primeros estudios se realizan en la isla de Urandén, en Pátzcuaro. La investigación, que parte desde el fenómeno local para luego crecer hasta llegar a un plan estatal y regional, está sujeta a las prácticas agrarias y acuícolas que llevan transmitiéndose de generación en generación por los habitantes de las diferentes regiones del estado de Michoacán.

El seguimiento desde la producción hasta el consumo de los productos básicos facilitará identificar y entender las problemáticas de justicia alimentaria en el estado, y permitirá proponer soluciones y políticas públicas que desemboquen en un metabolismo económico más sano.

El estudio muestra cómo los pequeños productores se apropian del producto y, posteriormente, la manera en que estos son transformados por los proveedores para una comercialización diversificada.

“El metabolismo económico es una analogía del metabolismo físico, los alimentos serían como los nutrientes. Estudiamos cómo se absorben y desechan, reflejándose en el crecimiento social, en este caso. Es muy importante esta metodología porque nos permite ver no solamente la cuestión ambiental o socioeconómica, sino su conjunto para lograr una seguridad alimentaria”, subraya la doctora Arellanes Cancino.

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