Iglesia Católica en Moscú, Rusia.
  • Por Salvador Y. Maldonado Díaz

Moscú, Rusia. 6 de mayo de 2018.-El pasado 16 de abril, monseñor Paolo Pezzi, Arzobispo Metropolitano de la Madre de Dios de Moscú, reconsagró un templo en Rjazan, Rusia, una ciudad ubicada a 200 km de Moscú. La reapertura de este templo culmina un largo trabajo de un sacerdote eslovaco, el padre Josif Gunchaga, quien desde 1991 ha trabajado por la recuperación de la comunidad católica en el país. El templo, dedicado a la inmaculada Concepción, fue cerrado en 1935 y el régimen comunista lo empleó como una escuela de arte, motivo por el cual tendrá que ser reconstruido por entero para rehabilitar su uso permanente para el culto divino.

Según información difundida por las agencias Asia News y Gaudium Press, la tardanza en la reapertura de este templo revela las grandes dificultades que debe superar la Iglesia Católica local para obtener la restitución y los permisos necesarios para rehabilitar los templos incautados por el comunismo.

Por ejemplo, el templo de San Luis en Moscú, donde se celebran misas en los idiomas francés, inglés, italiano, español, portugués, coreano y filipino, no fue restituido a la Iglesia Católica sino en su lugar al gobierno francés. El complejo del templo, donde funcionaban importantes escuelas y obras caritativas de la comunidad católica, podría ser objeto de una restitución parcial que aún no se produce.

El caso más notorio es el de la ciudad de Kirov, donde después de 17 años y numerosas negativas por parte de las autoridades, el párroco local, el padre Grigorij Zvolinskij, decidió comenzar una huelga de hambre y una campaña de 30 días de oración por la restitución del templo. El templo reclamado estaba dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, pero fue cerrado durante el gobierno de José Stalin. En ese momento los creyentes católicos fueron acusados de espionaje y traición a la patria e incluso varios de ellos no han podido ser hallados tras su muerte, debido a que no se conserva registro del lugar de sepultura después de que fueron ejecutados. El templo fue usado por la KGB (la central de espionaje soviético) como un centro de transmisión y de bloqueo de señales de radio extranjeras.

Después de la dictadura comunista el edificio fue empleado como una sala de conciertos y los católicos han podido emplearlo para celebrar la misa cuando reúnen un grupo numeroso y pagan una tarifa de renta por hora. El pasado 5 de abril se registró la más reciente negativa de las autoridades a la completa restitución del templo a la comunidad católica. El templo fue calificado como un bien artístico a causa de las adaptaciones que se realizaron al mismo para convertirlo en la sala de conciertos, por lo cual supuestamente no podría ser usado de manera exclusiva por los católicos.

Los fieles se unieron al sacerdote en su huelga de hambre y a un mes de adoración continua y rezo del Santo Rosario y calificaron las cinco negativas oficiales emitidas por las autoridades como una imagen de las cinco llagas del cuerpo de Jesucristo.

Además de la privación de su templo, los católicos locales denunciaron que el sacerdote ha sufrido robos, asaltos y amenazas de muerte, por lo cual se construyó un muro elevado en torno a su casa, se le dotó de vigilancia en video y tres perros guardianes. La eucaristía diaria se celebra en una de las habitaciones de la casa con una pequeña feligresía de descendientes de exiliados polacos, prisioneros alemanes e inmigrantes africanos de países asociados a la Unión Soviética durante los años de la Guerra Fría.

EL DATO

La arquidiócesis de la Madre de Dios en Moscú, es la sede emblemática y representativa de la Iglesia católica en Rusia, un país que por décadas persiguió al cristianismo, durante el periodo de la Unión Soviética y en donde los cristianos existentes son mayoritariamente de la Iglesia ortodoxa rusa.

La catedral católica en Moscú, de estilo neogótico, está dedicada a la Inmaculada Concepción. Su órgano, el tercero desde la construcción de la catedral, fue donado por la Catedral de Basilea, Suiza. La catedral se encuentra catalogado como un edificio histórico en la Federación rusa y es un monumento protegido. ​

El clero y los laicos de Moscú están formados principalmente por extranjeros que asisten a su culto católico latino en esta región del mundo. Fue creada inicialmente como diócesis de Vladivostok en 1991, bajo el papado de Juan Pablo II, apenas abiertas las puertas de la llamada cortina de hierro y posteriormente se convertiría en una administración apostólica hasta ser elevada al rango de arquidiócesis, en el caso de Moscú, por el papa Juan Pablo II el 11 de febrero de 2002.

El investigador del Colegio de México, Jean Meyer en su libro La Gran Controversia (Tusquets Editores) expone ampliamente los vaivenes de la relación de la Iglesia Católica con la Iglesia Ortodoxa Rusa y el Estado de Rusia.