EL PSICÓLOGO ALGUIEN EN QUIEN CONFIAR

Nosce Te Ipsum por: Josman Espinosa Gómez

En días pasados se celebró el Día del Psicólogo en nuestro país, y además de pensar en esta disciplina como una de las áreas más demandadas en los últimos años a nivel educativo, también implica una de las más grandes responsabilidades que tenemos a nivel social.

Ser psicólogo en nuestros días y en nuestra sociedad implica mucho esfuerzo del que talvez no todo mundo está consciente, ya que va más allá de un título enmarcado en la pared, implica ante todo un ejercicio y práctica constante de nuestra profesión que nos confronta con la realidad y con nosotros mismos todos los días. Uno debe de confesar que hay muchos momentos en el día en que uno se pregunta cuál es la verdadera razón de estar aquí y a veces las respuestas no son tan esperanzadoras como uno esperaría.

A través de mi experiencia como psicólogo, he visto muchas razones por las que alguien decide ingresar a este campo, muchas de ellas, a veces por razones equivocadas y otras por desconocimiento, pero si tuviera que ser sincero, el reto más grande en esta profesión, es la que implica la de ser congruente, la de ser un ejemplo que muestre el camino en alinear el decir, el pensar y el hacer.

Ante este reto pareciera que existen dos tipos de psicólogos: los de papel, entendiendo por ello a los que lograron un título por estar sentados durante unos años en un grupo frente a un maestro cumpliendo las tareas asignadas, son estos psicólogos los que hacen de la psicología una fuente de estatus y no una filosofía de vida, este tipo de psicólogos son los que comúnmente exhiben sus títulos académicos y esconden sus realidades vitales.

Y, por otro lado, están los psicólogos de vocación, una vocación que ocupa de una dimensión cercana al espíritu humano, porque ser psicólogo es un acto de vida que está hecha de vínculos afectivos, y que estos vínculos sean centrales en nuestra existencia y asumamos los compromisos que significa cada uno de ellos, siendo ellos el mejor reflejo de la calidad de nuestro propio estado de salud mental.

Es por ello que ser psicólogo requiere de valores tal vez un poco devaluados en nuestros tiempos, ya que requiere de honestidad, responsabilidad, integridad entre otros, ya que pertenecemos a una disciplina de servicio de tiempo completo con la tarea de intentar ayudar a ser mejores a otros seres humanos, empezando por nosotros mismos. Un psicólogo es alguien que debe estar en una formación constante donde la actualización es una obligación, ya que el recurso más valioso que tenemos y la única materia prima con la que contamos, somos nosotros mismos.

Así que cuando conozcas o acudas con un psicólogo, pregúntate algo más allá de ver sus títulos y logros colgados en la pared, ¿es congruente entre lo que piensa, dice y hace? si la respuesta es sí, siéntete tranquilo, porque estas frente a un psicólogo por vocación, aprovéchalo al máximo, ya que es alguien confiable y ten por seguro que te ayudará a hacer un cambio positivo en tu vida; pero si la respuesta es no, sigue buscando y muy pronto encontrarás a alguien adecuado, porque afortunadamente habemos mas haciendo lo que amamos, que los que no.

¡FELIZ DÍA DEL PSICÓLOGO!