NACE PRIMERA ÁGUILA REAL POR INSEMINACIÓN ARTIFICIAL EN MÉXICO

 PRIMERA ÁGUILA REAL POR INSEMINACIÓN ARTIFICIAL EN MÉXICO

Santiago de Querétaro, Querétaro. 12 de mayo de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Recientemente nació en Querétaro el primer ejemplar de águila real mediante inseminación artificial, una técnica de reproducción asistida. Este es el primer ejemplar nacido en México en un proceso totalmente documentado.

El nacimiento del primer ejemplar de águila real por medio de inseminación artificial fue posible en el Centro de Conservación de Fauna Silvestre “El Sahuaro“, que es parte de los predios e instalaciones que manejan vida silvestre (PIMVS) de forma confinada.

La delegación federal en el estado de Querétaro de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) advirtió que la población de la especie Aquila chrysaetos se encuentra en peligro de desaparecer en el corto o mediano plazo si persisten factores negativos para su viabilidad, como la modificación y pérdida del hábitat, la cacería furtiva, así como la colecta ilegal de huevos y ejemplares. 

El Centro de Conservación de Fauna Silvestre “El Sahuaro” es dirigido por Edgar Alberto Alvirde Navarro, quien desde pequeño manifestó interés por las aves rapaces y que a la edad de 14 años se integró como voluntario a un Centro para la Conservación e Investigación de la Vida Silvestre (CIVS) en la Ciudad de México llamado “Los Coyotes”, donde fue testigo de las condiciones de maltrato de estas aves por la cacería, ignorancia de la población, el mercado negro y hasta de brujos.

Con el paso del tiempo, Edgar Alberto Alvirde Navarro, junto con su esposa Luz Elena Hernández Chávez, sus hijos Melissa y Miguel Antonio y los voluntarios Isaac Alaín Vázquez, Edgar Jafet Espinosa, José Manuel García y Perla Edith Ruiz Díaz dieron inicio al proyecto del Centro de Conservación de Fauna Silvestre “El Sahuaro” en 2009, junto con un programa de concientización respecto al cuidado de estos animales, llamado “Aprendiendo entre plumas, concientizando para conservar”.

“Ese año obtuvimos, por parte de la Semarnat, los registros de Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre y Predios e Instalaciones que Manejan Vida Silvestre (UMA-PIMVS) y nos establecimos como centro; empezamos a recibir animales heridos y maltratados, desde alas y patas rotas, heridas por postas de rifles de cacería y deficiencias alimenticias como raquitismo. Compramos un terreno para tratar a estos animales, alimentarlos, darles atención veterinaria y comenzar procesos de reproducción”, detalló.

Inseminación artificial exitosa

Alvirde Navarro subrayó que la reproducción de estas aves se realiza con propósitos de liberación y que, a pesar de que muchas de ellas se encuentran lastimadas físicamente, su genética está intacta, por lo que con un tratamiento y alimentación adecuados pueden reproducirse sin ningún problema.

“Las primeras especies que reprodujimos exitosamente fueron aguilillas de Harris (Parabuteo unicinctus) y después con una pareja de halcones peregrinos (Falco peregrinus anatum). En el 2011, la Semarnat nos entregó un águila real macho, nosotros siempre quisimos reproducir estas aves con propósitos de liberación pero el problema era que no teníamos una hembra para el proceso, por lo que fuimos al zoológico de Irapuato, Guanajuato, donde nos prestaron una hembra de la que no teníamos mucha información respecto a su origen”, recordó.

El director de “El Sahuaro” puntualizó que, al momento de juntar a las dos águilas, pudieron darse cuenta que no se podría dar una cópula parental puesto que ambas tenían una impronta al humano, que es una conducta en la que los animales por el contacto con los humanos los visualizan como de su especie y donde, incluso, seleccionan a una persona en particular como pareja para copular con ella.

“Del macho ya sabíamos que nos llegaba a cortejar y en la hembra descubrimos que ella lo intentaba también. Fuimos a aprender las técnicas parental e impronta de reproducción del águila real a Alemania, República Checa y España durante tres años seguidos. Al regresar, comenzamos a construir las jaulas de acuerdo con lo que aprendimos; nos enseñaron a cómo copular con el macho para obtener esperma de buena calidad. En el caso de la hembra, ella seleccionó a mi hijo Miguel Antonio para copular con él, lo que aprovechamos para que comenzara a ovular”, explicó.

Edgar Alberto Alvirde explicó que el año pasado comenzaron los procedimientos de inseminación artificial donde se enfrentaron al problema de no contar con una infraestructura especializada para la incubación, además de dificultades en el comportamiento del águila hembra para empollar los huevos.

“Las águilas reales suelen poner solo dos huevos; sin embargo, teníamos el problema de que no contábamos con una incubadora que es especial para esta especie; por otro lado, durante el proceso las hembras son apoyadas por los machos para incubar, si son primerizas, ellas se levantan del nido y no se da el proceso completo. Al término de la eclosión del primer intento no se obtuvo nada, cuando analizamos los huevos vimos que sí fueron fértiles pero hubo muerte embrionaria por falta de calor”, aseveró.

Al respecto, Luz Elena Hernández Chávez detalló que el pasado 11 de abril por la mañana, la hembra rechazó uno de los huevos que se tuvo que retirar por el riesgo de que pudiera explotar y generar una infección en el otro huevo.

“Recuerdo que por cuestiones personales tuvimos que salir del centro Edgar y yo. Aproximadamente a las a las 18:20 horas recibimos una llamada en la que mi hijo, que estaba de guardia, nos anunció que en uno de los huevos se escuchaba el piar del polluelo y que estaba rompiendo el cascarón. El proceso de nacimiento fue de aproximadamente 40 horas, que es cuando el polluelo salió completamente del huevo”, informó.

Lo más destacable es que este nacimiento, de acuerdo con Hernández Chávez, es que se logró a pesar de no contar con un ambiente controlado, como el que se tiene en las incubadoras especiales para esta especie.

“Usamos suero fisiológico para humectar el cascarón y que no se pegara ni el saco vitelino ni el polluelo recién nacido al cascarón, porque eso podía matarlo. Afortunadamente no fue así y la madre lo arropó y le enseñamos a que le diera de comer, que es algo fundamental por la importancia de las enzimas que le transmite en el proceso”, recordó.

Luz Elena Chávez puntualizó que el cascarón fue enviado a un laboratorio para determinar el sexo del polluelo y generar una huella genética con la que se pueda tener un perfil más claro de las aves que se encuentran en el centro, lo que puede ayudar a otros reproductores e instancias gubernamentales para que den seguimiento al proceso.

Edgar Alberto Alvirde Navarro detalló que han establecido contacto con el investigador Gerardo J. Ceballos González y el biólogo Carlos Cruz, del Laboratorio de Ecología y Conservación de Fauna Silvestre, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para conocer más acerca del proceso de liberación del águila real, además del contacto directo de la Profepa y la Semarnat, que dan seguimiento a los procesos y calidad de vida de las aves.

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