En esta entrega Brenda Orozco nos platica de Umberto Eco.

¿Conoces la expresión “en los brazos de Morfeo”? Según la mitología griega, Morfeo es el dios del sueño, pero al parecer en estos días, este dios se va quedando sin trabajo con la presencia del smartphone y las redes sociales.

Diariamente, miles de personas se desvelan poniéndose al día en Instagram o en Facebook y la mayoría de herramientas para medir tráfico en redes sociales indican que después de las 9 de la noche la actividad aumenta. Las personas que revisan constantemente sus cuentas son más propensos a trastornos del sueño. Por supuesto esto no lo digo yo, la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh aplicó un estudio al respecto, con 1,788 adultos de entre 19 y 32 años.

Este estudio reveló que la gente que pasó más de dos horas al día en las redes sociales, eran doblemente propensas a tener problemas de sueño que la gente que pasó media hora o menos en el celular.

El nivel de adicción y la necesidad de atención generan que ese desvelo y cada like se conviertan en endorfinas; sin duda una relación nada sana. Algunos equipos tienen un indicador LED, que enciende cuando llega una notificación; esa luz también interfiere en tu sueño pues interrumpe la producción de melatonina (el hada del sueño en el mundo de las hormonas). Por supuesto sabes las consecuencias de una noche de mal sueño o con ausencia de él: una jornada laboral extenuante y cargada de café.

No me dejarán mentir, la mayoría de usuarios dejamos el teléfono smartphone a un costado de la cama, lo que implica que aun estando “listos” para la hora de dormir, seguimos pendientes de las notificaciones, del mensaje o el corazón (fav) de alguna publicación. De igual forma al sentir que no podemos dormir, prendemos el móvil y publicamos “tengo insomnio”, lo cual resulta contraproducente, ya que otros desvelados como tú simplemente responderán: estoy igual, será una noche larga, hoy no llegó Morfeo, entre otras expresiones.

No importa si subiste un muy mal chiste, una pésima selfie o un plato de enchiladas, ahí estarás sin poder irte a dormir ¡no podrás dejarlo! Pero ¿Qué podemos hacer al respecto?

En primer lugar, ser muy objetivos y preguntarnos si pasamos demasiado tiempo en el celular, más en concreto en el smartphone. Te recomiendo descargar una app llamada Checky, que te informa cuántas veces al día prendes tu pantalla. Después, ponerte metas claras sobre cuánto tiempo antes de ir a la cama dejarás tu smartphone y respetarlo. Algunos equipos traen una función denominada “No molestar” que omite las notificaciones por mensajes o post y sólo permite las llamadas, principalmente de los contactos prioritarios. Y como sugerencia final, colócalo lejos de tu cama, lo que te obliga a ponerte de pie en caso de que lo quieras usar (también sirve para hacerte levantar a apagar la alarma).

No será fácil, créeme, lo digo por experiencia propia, pero si no lo haces por ti, hazlo por el pobre Morfeo, para que no engorde las filas del desempleo. ¡Iniciemos hoy!

POSTDATA

La tecnología siempre estará para ayudarnos, bien decía San Agustín, “los medios no se aman, sólo se usan.” Si resguardamos toda la información en la nube, es más fácil perderles el apego.