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Lactancia materna protege flora intestinal del bebé

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lactancia materna
  • Investigadores del CUTonalá dan a conocer resultados de investigaciones.

Los bebés que se alimentan con leche materna más fórmula, o exclusivamente con esta última, registran en sus heces fecales una mayor cantidad de enterobacterias. Estas incluyen Salmonella y Escherichia coli (bacterias que viven en el intestino). Por lo que implica un desequilibrio asociado a un  mayor riesgo de padecer enfermedades como obesidad, diabetes mellitus y patologías relacionadas con el aparato gastrointestinal. Esto se manifiesta conforme envejece y adquiere malos hábitos alimenticios. 

Entre las patologías del aparato intestinal que podría desarrollar el  pequeño paciente en un futuro, se encuentran gastritis y colitis afirmó la doctora Karla Nuño Anguiano, miembro  del cuerpo académico Nutrición y Biotecnología en Salud, del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá) y participante en la investigación “Microbiota intestinal en los lactantes según su tipo de alimentación”. 

En el caso de los bebés alimentados sólo con leche materna, incrementaron los lactobacilos. Es decir, bacterias que fortalecen el sistema inmune del aparato intestinal, manteniendo un adecuado equilibrio en la microbiota (flora intestinal), detalló Nuño Anguiano. 

Para la investigación fueron considerados en un inicio  49 bebés sanos, recién nacidos. El número varió en el transcurso de la investigación hasta llegar a trece de la misma muestra, explicó la académica del mismo núcleo universitario.

Todos los bebés tuvieron una lactancia materna exclusiva desde el nacimiento, ya que fueron captadas en el Hospital Materno-Infantil “Esperanza López Mateos”, el cual es un Hospital Amigo del Niño y de la Niña. Posteriormente, se les dio seguimiento por seis meses, por lo que hubo lactantes que siguieron así, alimentados sólo con leche materna, otros con alimentación mixta (leche humana y fórmula) y otros sólo con fórmula láctea. 

Los bebés sujetos de estudio son hijos de madres que dieron a luz de manera natural a través del canal de parto, ya que el bebé se puebla así de lactobacterias y enterobacterias; en cambio, cuando nace por cesárea, el contacto inicial con éstas es casi nulo.

La alimentación de las madres

La investigación abordó también la alimentación de las madres durante los seis meses, y evidenció que éstas no tenían una buena calidad dietética, ya que tenían variedad alimenticia. 

Las mujeres del grupo de lactancia materna exclusiva tenían el hábito de consumir más frutas, verduras y cereales, mientras alimentaban al bebé; y las de los otros dos grupos, más lácteos y leguminosas, afirmó la doctora Clío Chávez Palencia, académica del CUTonalá. 

La investigadora relaciona estos hábitos con los mitos que existen en torno a la lactancia. “La gente cree que las mujeres, mientras amamantan, no deben tomar leche o lácteos, porque esos alimentos le pueden caer mal al bebé; tampoco frijoles o lentejas, porque le pueden provocar cólicos”.

Además, las mujeres de los tres grupos no consumían las calorías recomendadas por los expertos en salud; sin embargo, en el grupo de mujeres que sólo daban leche materna a sus hijos la insuficiencia de energía fue mayor.

Las mujeres que lactan deben de tener una dieta correcta. Es decir, que sea suficiente en energía (500 calorías más de las que requiere sin estar embarazada), completa (que incluya todos los grupos de alimentos), variada (que incluya distintos alimentos de cada grupo), inocua (que no ingiera alimentos que hagan daño a su salud), equilibrada en hidratos de carbono, proteínas y lípidos y adecuada a los gustos y cultura de la mamá, detalló. 

Si  las madres consumen una dieta rica en pescados y semillas suelen producir una leche de mayor calidad. Rica en omega 3 y 6, asociado con un mejor desarrollo del bebé y un mayor coeficiente intelectual, advirtieron investigadoras.

Explicaron que la leche materna es pobre en hierro, de ahí la importancia de que el bebé al nacer permanezca conectado a la madre por medio del cordón umbilical por lo menos un minuto. Para que la sangre de ella le proporcione reservas de hierro. Y a partir de los seis meses de vida dar al bebé otro alimentos como los cárnicos y cereales fortificados con hierro.

Utilidad de las investigaciones

Las investigaciones servirán para aportar evidencia sobre los efectos positivos de la alimentación de las mujeres que lactan a sus hijos. Así como de la importancia de la alimentación con leche materna, de manera que las instituciones educativas y gubernamentales tengan instalados lactarios para las madres trabajadoras. Agregó la también académica del CUTonalá, doctora Lucía Flores Contreras.

Todavía falta por determinar la cantidad de bacterias en las heces de los bebés. Por lo tanto, las investigaciones continúan y los resultados se tendrán entre los meses de agosto y septiembre.

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