Home BAJÍO LA PIEDAD LA COSECHA DE MUJERES SUPERIOR EN NUMARÁN Y ZINÁPARO

LA COSECHA DE MUJERES SUPERIOR EN NUMARÁN Y ZINÁPARO

1956
SHARE
  • La de hombres fue más alta en Penjamillo.

La canción de Mike Laure dice: “Se acaba la papa, se acaba el maíz. Y la cosecha de mujeres, nunca se acaba”. Sin embargo, hay dos municipios de la región donde la “cosecha de mujeres” estuvo por encima de lo habitual. Estos fueron Numarán y Zináparo. Pero también hubo otro donde la cosecha de hombre también fue mayor, Penjamillo. Al menos eso dicen las cifras oficiales.

En Michoacán, durante 2015, 50.6 por ciento de los nacimientos fueron niños y 49.4 por ciento niñas. Una cifra equilibrada y de acuerdo a una tendencia de población típica. Sin embargo no en todos los municipios es igual. Destacan en Michoacán algunos donde hay más tendencia al nacimiento de niñas o de niños.

En el caso de Numarán, la “cosecha” de mujeres fue superior. En el año 2015 nacieron 61 niñas y 39 niños por cada cien alumbramientos. Es decir, ese año las mujeres predominador en 61.4 por ciento por sobre los varones que llegaron a un 38.6 por ciento. Esto de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Un fenómeno similar ocurre en el municipio de Zináparo. En el año 2015 hubo 58.5 por ciento de nacimientos de féminas en contra de 41.5 por ciento de varones. De cada 100 alumbramientos en el municipio zinaparense 58 y medio fueron de chiquillas por 41 y medio de niños. Esto según los números dados a conocer por el INEGI para este 30 de abril.

Caso contrario ocurre en Penjamillo. Ahí la tendencia es al revés, pues predominan más los nacimientos de varones. Las cifras del INEGI señalan que en el año 2015 hubo 54 nacimientos de niños por 46 de niñas en cada cien partos. La estadística señala que fueron 54.2 por ciento de varones los nacidos ese año y sólo 45.8 las mujeres que llegaron a este mundo en Penjamillo.

Estos tres municipios vecinos comparten región. Dentro de algunos años no se extrañe que también compartan parejas y familias. Pero que quede bien claro que:  “Y la cosecha de mujeres, nunca se acaba”.