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INGRESO BÁSICO UNIVERSAL EN MÉXICO

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INGRESO BÁSICO UNIVERSAL EN MÉXICO

BIOECONOMUNDO, por Rodrigo Diez de Sollano              Twitter @DeSollano

Durante los últimos años se ha ido popularizando a nivel mundial la idea de que todos habitantes de un país deberían tener un ingreso mínimo garantizado por el solo hecho de ser ciudadanos de esa nación. O en sentido más amplio, por el hecho de seres humanos.

Esta “megatendencia” surge desde mediados del siglo XX con argumentos de justicia social y ya en el siglo XXI se fundamenta más en la evolución de la tecnología hacia la Inteligencia Artificial y la robotización de los trabajos, que dejarán sin empleo en muy pocos años a millones de seres humanos (de hecho ya está sucediendo, véase autos Uber sin chofer, camiones de carga sin chofer, tiendas Amazon sin cajeros/as, fábricas de autos casi sin obreros, etc.), son y serán millones de desempleados los cuales necesitan algo más sólido que un seguro de desempleo para vivir en forma adecuada.

La idea suena muy interesante, pero inmediatamente salta la pregunta:

¿Es viable en México el Ingreso Básico Universal (IBU)?

Primero es necesario definir la cobertura, las condiciones y el monto del IBU. ¿Será para todos los mexicanos(as) independientemente de su edad? ¿O es solamente para los(as) mayores de edad? ¿Es para las familias o es para individuos? ¿Si es para la familia, quien lo recibe? ¿La madre o el padre? ¿Cuánto dinero mensual significa? ¿Qué uso se le puede dar al subsidio recibido? ¿Hay que comprobarlo? ¿Cómo se comprobaría? ¿Será sólo para los pobres o es para todos?

La propuesta más generalizada es que el IBU sea un ingreso fijo y con una sola condición: ser mexicano, de tal manera que se simplifique al máximo la operación del recurso (con una tarjeta de débito para cada beneficiario sería suficiente), reduciendo así la burocracia que implicarían más condicionantes. Incluir o no a los menores de edad sería cuestión de disponibilidades presupuestales.

Finlandia es el país que tiene la propuesta en marcha más avanzada, pero aun no tiene resultados definitivos, que serán dados a conocer en 2019. Otros países con propuestas en marcha son Canadá, Holanda y Kenia. En este último país los recursos fueron otorgados por un donativo privado (Pierre Omidyar fundador de eBay), mientras que en Suiza el IBU fue rechazado en un referendo y en los Estados Unidos (EUA) hay un precandidato presidencial para 2020 (Andrew Yang) que entre otros puntos, basa su campaña en la creación del IBU para los ciudadanos de ese país, mientras el estado de Alaska lleva varias décadas repartiendo entre sus habitantes el “Fondo Permanente de Alaska”.

Pero lo más interesante de la experiencia en los países que han avanzado en el IBU, es que la enorme mayoría de los beneficiarios ha utilizado el dinero recibido en beneficio de sus familias en lugar de usarlo para drogas o alcohol, como muchos temían.

¿Cuánto puede costar en México un programa para el IBU?

Suponiendo que se otorgue mensualmente la cantidad equivalente al costo de una “Canasta Básica” que a finales de 2017 valía $1479 y que los beneficiarios sean solamente los mayores de 18 años, es decir aproximadamente 90 millones de personas. Estaríamos hablando de un subsidio de $17,748 por persona por año y un total de $1,597,320 millones de pesos anuales.

Revisando el Presupuesto de Egresos de la Federación 2018 podemos ver que el monto asignado por los diputados a “Desarrollo Social” es de $2,379,219 millones, lo que significa que el IBU sería equivalente al 67% de todos los programas de desarrollo social, por lo que serían necesarias grandes negociaciones para hacer las reasignaciones presupuestales y para la cancelación de muchos programas.

En el caso de incluir a los menores de edad entonces se requerirían $2,218,500 millones de pesos anuales que equivale al 93% del presupuesto de desarrollo social en 2018. La primera conclusión provisional es que los recursos disponibles en 2018 no alcanzan para seguir con los programas sociales actuales y agregar el IBU. Por lo anterior, la aplicación del IBU se podría iniciar primero con los grupos más vulnerables, por ejemplo, todos los menores de 18 años y todos los mayores de 65.

¿De dónde saldrán los recursos necesarios?
Una posibilidad es la cancelación de programas no prioritarios, pero ¿existirá suficiente decisión política para cancelar programas que suelen ser “clientelares”? Otra alternativa es mejorar el sistema recaudatorio para obtener más recursos, por ejemplo en relación a las exenciones de impuestos a conglomerados de empresas que actualmente obtienen grandes ventajas fiscales. Desde luego el combate a la corrupción es fundamental para recuperar recursos que en la actualidad simplemente “se pierden”.

¿Qué impacto podría tener el IBU que compense la cancelación de otros programas?
El primer impacto sería reducir de un golpe la cantidad de personas en extrema pobreza, sustituyendo programas ineficientes por una sola transferencia directa de dinero a la cuenta de cada mexicano.

Adicionalmente (en segundo lugar) tendría como impacto colateral la reducción de la burocracia al reducir el número de los programas sociales y simplificar la aplicación del IBU, además habría menor posibilidad de corrupción.

En tercer lugar, aunque hay críticos que aseguran lo contrario, promoverá el desarrollo de emprendedores y la creación de empleos, ya que podríamos arriesgar recursos para crear empresas sabiendo que existe siempre una “red de seguridad” (que es el IBU) en caso de que falle el negocio proyectado. Otra posibilidad es que los mexicanos que así lo decidan, se dediquen a las artes, a la protección de la ecología u otra actividad que les de calidad de vida sin necesidad de emigrar de sus lugares de origen.

Cuarto impacto: Los trabajadores tendrán mayor empoderamiento para negociar las condiciones de trabajo, puesto que tienen la seguridad del IBU en caso de ser despedidos. Y a propósito de despidos, México no está lejos de la ola mundial de despidos que tendrán la industria, el comercio y los servicios, por la aplicación de la Inteligencia Artificial y la robotización. El IBU podría ser el paracaídas social para muchas comunidades a nivel mundial.

Otras Conclusiones Preliminares:

En este primer acercamiento, se ven más ventajas que desventajas a la aplicación del IBU. Queda pendiente un análisis más profundo de las fuentes de recursos y del impacto del IBU.
Será necesario estudiar con cuidado las condicionantes sociales y los impactos “humanos” del Ingreso Básico Universal.
El dinero no resuelve toda la problemática del desarrollo humano sostenible.

Pero lo que si queda muy claro es que los candidatos en las elecciones de julio/2018 deben considerar el Ingreso Básico Universal como un componente fundamental de su oferta política.

Autor: Rodrigo Diez de Sollano

Twitter: @DeSollano

Fuentes de Información
Presupuesto de Egresos de la Federación 2018
Reloj Poblacional de México countrymeters.info/es/Mexico
Herranz Diego www.publico.es Finlandia empieza a emitir señales de éxito…

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