IMPULSOS POR UN BALÓN EN RUSIA 2018

Impulsos por un balón en Rusia 2018

NOSCE TE IPSUM Por: Josman Espinosa Gómez.

¿Listo para el Mundial de Rusia 2018? Tal vez no te gusta el futbol o eres un gran aficionado de corazón, pero lo que es cierto, es que para nadie pasa desapercibido este evento de cada cuatro años. Si eres un fan de hueso colorado seguro explicarías tu gusto por el futbol, diciendo que es tu pasión y que eso va más allá de ti mismo; y si no lo eres, es probable que te preguntes ¿por qué a la gente le apasiona tanto?

Pues te cuento brevemente que esto va mas allá de los colores de una camiseta y de un mismo balón de futbol, y que tiene más que ver con nuestro cerebro y nuestro entorno social ¿te interesa?

  1. Nos gusta ser parte de algo

Es parte vital de nuestra historia como seres sociales formar grupos de referencia o de pertenencia, para generar procesos de socialización saludables, es por ello que, para lograr esa aprobación de los otros, apoyar a un equipo y sumarnos al objetivo común de triunfo, va conformando nuestra personalidad día a día. Y si a eso le sumamos que el futbol es un fenómeno social que agrupa a un amplio sector en Latinoamérica, es fácil entender porque un equipo se convierte en el referente perfecto para empezar con esta tarea.

  1. Tenemos instintos primarios latentes

Tal vez no seas un gran atleta, pero todos contamos con esos instintos naturales que hicieron sobrevivir a nuestra especie a través de la historia y siguen siendo latentes dentro de cada uno de nosotros hasta hoy en día. Por esta razón, al ver a un grupo de jugadores haciendo uso de sus habilidades atléticas para alcanzar objetivos en común, nos identificamos con ellos pues convertimos sus metas en nuestras. Y no es fácil escapar a esta sensación, pues los instintos primarios nos sobrepasan y despiertan ese reflejo con alguno de ellos en particular o incluso todos, haciéndonos sentir parte de esa victoria. Es decir, nos da la impresión de que una vez más sobrevivimos juntos.

  1. Es cuestión de hormonas

Cuando vemos jugar a nuestro equipo, se liberan varios tipos de hormonas, una de ellas es la dopamina, que da la sensación de placer. Otra es la testosterona, que es la hormona responsable de generar interacción social. Cuando ambas se mezclan, se provocan situaciones de elevación de autoestima y buen humor. Esto tiene un efecto casi adictivo, por lo que el deseo de provocar dichos estados lo más posible, es casi normal, y ocasiona que practiquemos este deporte o por lo menos lo observemos buscando replicar ese sentir.

  1. Es cuestión de reflejos

La neurociencia descubrió hace no mucho, algo que llaman neuronas espejo cuya función es la de imitar lo que vemos e identificarnos con ello, por ello al ver un partido de futbol se genera un acto de empatía porque pensamos lo grandioso que debe ser estar ahí y lo que eso representa, por lo que una parte de nosotros juega inconscientemente en ese momento, y lo que eso genera, siempre será algo que nos emocione.

Así que tal vez por 30 días no todo sea futbol, pero en el mundo en el que vivimos, se estará hablando de ello. Si te gusta, con el pretexto de ver rodar el balón: socializa, disfruta, sobrevive, libera hormonas, genera empatía e identifícate con tus emociones al respecto; y si no, no pasa nada, bien lo dijo ya Jorge Valdano: el futbol es lo más importante entre las cosas menos importantes. Al fin, lo peor que puede pasar, es que después de este mes la vida siga siendo como antes y el balón espere otros cuatro años para volver convertirse en el pretexto para lo que las neuronas de cada uno quieran vivir.

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