Home SABER Curiosidades EL HALLAZGO DE UNA BALLENA FOSILIZADA EN GUERRERO CREA UN MUSEO

EL HALLAZGO DE UNA BALLENA FOSILIZADA EN GUERRERO CREA UN MUSEO

348
SHARE
Los huesos se mantuvieron bajo tierra hasta que las capas de sedimentos que los cubrían fueron erosionados por el paso de la corriente de agua del arroyo La Fortuna . Foto INAH-Guerrero

Inauguran el Museo de la Ballena “El Faro” en la Costa Chica de Guerrero que aloja a una ballena barbada de 16 metros de largo.

A fines de 2016, pescadores de Punta Maldonado, en el municipio guerrerense de Cuajinicuilapa, encontraron una ‘extraña roca’ en el cauce de un arroyo conocido como La Fortuna. Al excavarla un poco, se dieron cuenta que era el hueso de un animal de gran tamaño, por lo que dieron aviso a su autoridad local y ésta, a su vez, notificó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Aquella ‘roca’ era en realidad el omóplato de un mamífero prehistórico y al mismo tiempo el comienzo de un trascendental proyecto de rescate paleontológico que el instituto, a través del Centro INAH Guerrero, desarrolló en dicha comunidad de la Costa Chica que este 23 de noviembre celebró la apertura del Museo de la Ballena “El Faro”.

Este nuevo espacio museístico, informó la directora del Centro INAH en la entidad, Blanca Jiménez Padilla, es desde ahora el hogar del primer cetáceo fosilizado hallado en el estado de Guerrero.

Se trata de un ejemplar de la familia Mysticetidae (ballena barbada) cuyo esqueleto alcanza los 16 metros de longitud y que —acorde con los análisis de laboratorio practicados— se ubica cronológicamente en alrededor de 1.8 millones de años antes del presente, a inicios del Pleistoceno.

Fósil de Ballena Barbada. Foto Centro INAH-Guerrero.

Acompañada de autoridades municipales, la antropóloga definió al hallazgo no sólo como un caso destacado desde el punto de vista de la paleontología, sino como un ejemplo importante de la forma en que estos proyectos pueden derivar en beneficios sociales palpables para las comunidades del lugar.

Ello, dijo, pudo verse en la amplia difusión y el impacto turístico que el descubrimiento tuvo, ya que “solamente los trabajos de recuperación del fósil, fueron presenciados por más de tres mil personas que acudieron al yacimiento desde Punta Maldonado y otras poblaciones de la Costa Chica guerrerense”.

Tales trabajos estuvieron coordinados por el arqueólogo Antonio Hermosillo Worley y el antropólogo físico Jorge Cervantes Martínez, con la participación del paleontólogo Eduardo Corona Martínez, este último investigador del Centro INAH Morelos, quienes apoyados por colaboradores de la localidad, lograron recobrar los cuerpos vertebrales, costillas, omóplatos, fragmentos de cráneo y la mandíbula del mamífero marino.

Antonio Hermosillo precisó que si bien la erosión por agua fue la causante de que la cola y la aleta del animal se perdieran, este mismo factor hizo posible la ubicación de los huesos puesto que, como efecto de una temporada de lluvias, el arroyo La Fortuna creció en su nivel y una vez que retiró sus aguas, dejó al descubierto el segmento de omóplato que los pescadores encontraron.

 Sobre cómo llegaron los restos de la ballena a ese paraje, indicó que el lugar donde se localizaron está cercano a la orilla del mar, aunado a que el estrato que los “encapsuló” se formó gracias a la constante llegada de sedimentos marinos a tierra firme, lo que creó capas con la arena y restos de hojas y plantas que envolvieron paulatinamente al cetáceo y favorecieron su conservación. Dicho estrato de tierra, a la que los geólogos llaman Formación Punta Maldonado, corresponde al Plioceno, que se desarrolló hace 5.3 y 2.5 millones de años antes de nuestra era.

Una vez que fueron recobrados los restos, los habitantes de Punta Maldonado solicitaron que permanecieran en su localidad, por lo que se acordó que de forma provisional se adecuara la Comisaría Municipal para convertirla en el recinto comunitario inaugurado esta mañana. No obstante, se tiene pensada la futura construcción de un inmueble mayor para incluir otras temáticas culturales complementarias al fósil.

La directora del Centro INAH Guerrero señaló que para tal fin, se creó un organismo coadyuvante, integrado por especialistas del INAH, autoridades municipales y ciudadanos interesados en el proyecto, para delinear el funcionamiento y la autogestión del Museo de la Ballena “El Faro”; que se ubica en la Calle Principal s/n (Ex Comisaría Municipal), en el centro de Cuajinicuilapa.

Museo de la Ballena, Punta Maldonado. GRO-El Faro. Foto H. Ayuntamiento Municipal Constitucional de Cuajinicuilapa.

Añadió que, previo a su apertura como museo, el mencionado espacio tuvo que pasar por fases de adecuación de mobiliario (dadas las grandes dimensiones del cetáceo), limpieza, tratamiento y restauración. Al mismo tiempo, se elaboraron cédulas descriptivas y se incorporaron fotografías e ilustraciones alusivas al mamífero para dar un toque didáctico a la exposición del fósil.

Dicha labor de adecuación contó con la colaboración del alcalde de Cuajinicuilapa, Octavio Alejandro Marín Méndez, y con la gestoría de la licenciada Madrid Zamora Cabrera. “Además del apoyo del personal de la antigua comisaría y el esfuerzo de los habitantes de Punta Maldonado”.

La investigación y el montaje museográfico estuvieron a cargo de los investigadores del Centro INAH Guerrero: Antonio Hermosillo, Jorge Cervantes, Héctor Torres, José Luis López, Rafael Cantorán, Gerardo Sámano, Citlali Moreno y Miguel Pérez Negrete. El diseño de cédulas fue realizado por Mariana Villela Jiménez.