"No hay defensa frente a lo que hagas de forma rápida y precisa", dijo Klopp en una entrevista con "El País" en 2013
  • Liverpool es cualquier cosa menos aburrido. Tampoco lo fue el Borussia Dortmund entre 2008 y 2015 cuando lo dirigió el técnico alemán.
  • Por Ignacio Encabo (dpa)

Jugadores tan rápidos de piernas como de mente, un despliegue físico descomunal y delanteros que cabalgan en espacios abiertos. Así es el método Jürgen Klopp, ese fútbol de puro vértigo con el que amenaza ahora la hegemonía del Real Madrid.

El equipo “red”, que se medirá el sábado al Real Madrid en la final de la Liga de Campeones, llegó a Kiev con todas las de la ley. Lleva 40 goles en 12 partidos y en su camino al partido decisivo le metió cinco al Porto, otros tantos al Manchester City y en semifinales se desató con siete goles a la Roma. Antes, en la fase de grupos, celebró un 7-0 contra el Spartak de Moscú y otro 7-0 sobre el Maribor.

Con esos datos en la mano, se puede decir que el Liverpool es cualquier cosa menos aburrido. Tampoco lo fue el Borussia Dortmund entre 2008 y 2015, el equipo con el que Klopp saltó a la fama para convertirse en uno de los entrenadores más respetados del fútbol internacional.

“He visto tantos partidos en mi vida… Increíble. Y he visto algunos tan aburridos que me he dormido. Y me preguntaba por qué dos equipos se enfrentan y hacen eso delante de 20, 40, 50, 60, 70 u 80.000 personas”, dijo hace años en la BBC, cuando entrenaba al Dortmund. “Nosotros queremos disfrutar de nuestro juego. Queremos ganar, sí, pero si perdemos, que sea de nuestro modo”.

Ahora, a pocos días de cumplir 51 años, está a 90 minutos de escribir la página más brillante de su carrera. Y si lo hace, será fiel a su filosofía: presión alta que ahoga a las defensas rivales, una línea muy adelantada y un punto de intensidad y agresividad que no se ve en otros equipos. Es el equipo que más ha corrido en toda la Champions. En total, sus jugadores han completado 1.362,2 kilómetros, 60 más que el Real Madrid.

La clave de los conjuntos de Klopp pasa por un manejo del balón rapidísimo para lanzar a sus delanteros a la carrera. Mohamed Salah, Roberto Firmino y Sadio Mané forman un tridente diabólico en el Liverpool. En la presente Liga de Campeones, los dos primeros llevan diez goles cada uno y el africano otros nueve. Un ataque imprevisible que abarca todo el frente.

Son verticales como pocos y además cuentan con centrocampistas que saben a la perfección cómo se van a mover. El Liverpool ha dado 2.202 pases menos que el Real Madrid en la Champions -y lleva diez goles más- y tiene una posesión media del 51 por ciento (unos 32 minutos por partido). Además, su porcentaje de acierto en el pase es del 84 por ciento, una estadística en la que hay 16 equipos mejores en la máxima competición europea.

Ahí reside parte de su éxito. Esos balones que lanzan desde el medio del campo James Milner, Jordan Henderson y Georginio Wijnaldum suelen ser arriesgados. Buscan la espalda de las defensas rivales para aprovechar la potencia de Salah, Firmino y Mané. Si el pase es acertado, es medio gol. Si es fallido, la pelota no se pierde en una zona de peligro.

“No hay defensa frente a lo que hagas de forma rápida y precisa”, dijo Klopp en una entrevista con “El País” en 2013, una frase que resumen a la perfección su filosofía.

El alemán fue el primer entrenador del fútbol profesional en utilizar el sistema “Footbonaut”, cuyo objetivo no es otro que mejorar la velocidad de reacción y la eficacia del control y el pase.

Klopp instaló esa máquina en el centro de entrenamiento del Dortmund: un jugador se coloca en el círculo central de un campo de reducidas dimensiones y recibe balones a diferente velocidad. Una vez que controla, tiene que pasar rápidamente el balón a una zona determinada según se lo indique una luz. Desde entonces, numerosos clubes la utilizan.

Con aquel Dortmund de probeta le ganó dos Bundesligas al Bayern y llegó a una final de la Champions. Además, consiguió algunas victorias impresionantes: un 5-2 al Bayern en la final de la Copa 2012 o un 4-2 a los bávaros en la Supercopa de 2013. O un 4-1 ante el Real Madrid en las semis de la Champions 2013.

En el banquillo “red” se convirtió también en el azote del equipo más poderoso de la Premier. Le endosó un 4-3 al City en la Liga y después lo eliminó de la Champions. Su fútbol supersónico apunta ahora al Real Madrid.