MIGUEL MONTES
  • El abogado y político Miguel Montes García nació en Degollado, Jalisco, vivió en La Piedad, Michoacán y realizó su carrera política en Guanajuato.

La Piedad, Michoacán. 11 de septiembre de 2020.- Este viernes, falleció el abogado y político, Miguel Montes García. Fue diputado local por Guanajuato, diputado federal, presidente del Congreso de la Unión, procurador de justicia del entonces Distrito Federal, magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y primer fiscal especial para el caso del asesinato de Luis Donaldo Colosio.

Don Miguel Montes nació en Degollado, Jalisco hace 83 años. De niño y hasta su adolescencia vivió en La Piedad. Posteriormente se fue a estudiar y vivir a Guanajuato capital donde estudió derecho. Discípulo de Don Eugenio Trueba fue de los fundadores de Radio Universidad de Guanajuato.

Poseedor de una gran oratoria fue  procurador federal de la Defensa del Trabajo de 1960 a 1963 y presidente de la Junta Central de Conciliación y Arbitraje de 1963 a 1965. En el gobierno del pLuis H. Ducoing fue director de Educación Pública y Secretario General de Gobierno.

En Paz descanse Don Miguel Montes García. Desde BRUNOTICIAS le enviamos nuestras condolencias a sus hijas y su hermana quienes le sobreviven.

Hace algunos años, Bruno Eduardo Aceves entrevistó a Don Miguel Montes en una conversación que se publicó en la versión impresa de La Redacción. Aquí retomamos esta charla y la compartimos con ustedes.

UN HOMBRE DE LEY, MIGUEL MONTES GARCÍA

Su vida gira alrededor del Bajío. Nació el 25 de septiembre de 1937 en Degollado, Jalisco. Pasó su niñez y juventud en La Piedad, Michoacán. Se siente “en mucho piedadense por elección y por vecindad”. Se desarrolló política y profesionalmente entre León y Guanajuato capital. Ha estado cercano a acontecimientos muy trascendentes e impactantes para la historia, como el asesinato de Luis Donaldo Colosio y la disolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Él es, Miguel Montes García, un hombre de ley.

El gusto por la lectura se percibe en los estantes llenos de libros que forman parte de la decoración de un despacho que más bien parece biblioteca. Sus 77 años no le impiden subir las escaleras, pero tampoco apoyarse de las nuevas tecnología como las tabletas electrónicas donde consulta documentos jurídicos. El teléfono móvil suena para acordar el sitio y los participantes de la acostumbrada partida de dominó, por aquello de que hay que practicar la gimnasia mental, dice el Ex Magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El origen del prominente abogado se remonta cuando desde muy chico ayudaba a los ingresos de su hogar. Hijo de Rosita García, quien fue directora del Hospital Civil y por muchos años “la partera del pueblo”, Miguel Montes trabajó como alimentador de cerdos con Don Salvador Navarro, su hermana lo hizo con Juan y Ernesto López en lo que era un banco pero sería su voz la que lo catapultara a instancias que con el tiempo lo llevarían a la máxima tribuna de la nación, el Congreso de la Unión.

EN EL CUADRANTE

Era un homenaje a la bandera y el orador en turno un joven estudiante de la secundaria “Rafael Reyes” que entonces estaba ubicada en lo que hoy es Teléfonos de México ahí por la calle de Madero. Don Heriberto Guizar, propietario de la radiodifusora escuchó al joven Miguel Montes y decidió, primero probarlo y después contratarlo como locutor.

En el año 1957 y ya cursando la escuela preparatoria en la ciudad de Léon, Guanajuato, Miguel Montes comenzó a trabajar en la XERW también como locutor. Ahí conoció al constituyente y ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hilario Medina, quien lo invitó a seleccionar algunas melodías para el como prueba de su gusto musical. Melomanía que hasta la fecha disfruta en dispositivos digitales que siempre lleva consigo.

Ya siendo universitario y estudiante de Derecho, en la Universidad de Guanajuato, Miguel Montes fue uno de los fundadores de Radio Universidad, junto con el rector de esa casa de estudios, Eugenio Trueba Olivares, quien se apoya en los estudiantes de ingeniería y otras facultades para armar los trasmisores y consolas, así como en alumnos con licencia, como el caso del licenciado Montes para los contenidos y cuestiones administrativas que requerían la licencia.

ALUMNO VS MAESTRO

Eugenio Trueba Olivares, rector de la Universidad de Guanajuato, abogado, dramaturgo, y mentor de Miguel Montes, lo recomienda ante la Secretaria del Trabajo y Previsión Social para ser procurador de la defensa del trabajo adscrito a una junta de conciliación. Esto como modo de apoyar al estudiante que necesitaba estirar el exiguo presupuesto. “No conocía la Ley del Trabajo, ni por los forros” relata Montes García.

El ex legislador nos relata que la Universidad de Guanajuato en esa época de mediados del siglo XX, estaba muy limitada económicamente y hasta el rector debía tener dos trabajos. Así pues, Eugenio Trueba Olivares, además de ser rector, era director jurídico de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro en el estado. Además de recomendarlo, lo aconsejó: “No tiene chiste ese puesto, cuando se te presenten los primeros asuntos yo te ayudo.”

Con 22 años, Miguel Montes, fue nombrado procurador del trabajo en Guanajuato. Pero uno de los primeros casos que llegaron hasta su oficina fue el de varios trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, despedidos, por lo que el asombro fue mayúsculo ya que iría en contra de su mentor, rector y amigo. Afortunadamente, según nos cuenta Montes García, hubo una conciliación donde ambas partes resultaron satisfechas.

DE ORADOR A POLÍTICO

En la Secundaria Rafael Reyes, ganó su primera elección como presidente de la sociedad de alumnos. Ahí mismo triunfó en un concurso de oratoria. Estaba al pendiente de la vida estudiantil en una institución que en aquel entonces tenía internado y acababa de pasar por un episodio muy difícil donde se buscaba reinsertar a esta escuela en la vida comunitaria piedadense.

Montes García viaja a León y con él se lleva la oratoria, ahí vuelve a imponerse en los certámenes de la palabra durante su bachillerato y triunfa en la etapa estatal guanajuatense. La veta por la palabra hablada lo lleva hasta aquellos concursos organizados por el periódico El Universal, donde queda en segundo lugar, sólo superado por Víctor Manuel Córdoba Lobo, quien a la postre sería su compañero en la cámara de diputados.

Estas habilidades lo llevan, apenas graduado como abogado, a ser diputado local, por el distrito que integraban los municipios de Guanajuato, Silao y Romita en la XLVI Legislatura cuando Juan José Torres Landa era gobernador y sólo había 11 congresistas locales. Una época donde el verdadero hacedor de leyes era el ejecutivo, de acuerdo a las propias palabras del abogado Montes, el congreso sólo le daba la formalidad legal a las iniciativas del Gobernador.

MÁS ABOGADO QUE POLÍTICO

Dos veces legislador federal en tres ocasiones del congreso local. Presidente del Congreso de la Unión, funcionario en las Secretarias de Gobernación y de Educación Pública, Secretario Particular del Gobernador de Guanajuato, Procurador de Justicia en el Distrito Federal, Fiscal del Caso Colosio y Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Sin embargo Miguel Montes señala que ha sido más abogado que político.

“Creo que en mucho llegue a esos cargos por ser abogado, tengo la fortuna de trabajar con la ley desde muy distintos ángulos.” Expresa con una calma y parsimonia que mide estrictamente cada palabra que pronuncia ante la grabadora que también hace funciones de teléfono. “Nunca me gustó la maniobra, el acomodamiento, tenía una militancia y era leal a mis compromisos amistosos y políticos, la lealtad me parece una virtud indispensable del ser humano pero fundamentalmente del político.”

“Dicen que entre más largo es el título del nombramiento, es menos importante el cargo.” Expresó a La Redacción Miguel Montes. Su primer cargo fue como Procurador de la Defensa del Trabajo, Adscrito a la Junta Conciliación Número 22 en la ciudad de Guanajuato y uno de sus últimos fue Ministro Numerario de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es posible que haya alguna contradicción en esta afirmación.

EN MEDIO DEL HURACÁN

A Miguel Montes le tocó estar en momentos muy álgidos de la historia de México, en especial en la última década del siglo XX. Primero lidiar con Porfirio Muñoz Ledo cuando ambos eran legisladores y el Presidente de la República Miguel de la Madrid, rendía su último informe de gobierno. Montes era Presidente del Congreso de la Unión y ahí se estrenaron las interpelaciones. Sobre él expresa: “Es brillante pero frívolo, no es confiable, se ha desperdiciado, es un tipo inteligente que vale la pena ser contrincante en algunas cosas.”

Otro de los momentos muy difíciles y tal vez por el que más se le recuerda es cuando fue nombrado primer fiscal del caso Colosio. “Es una de mis satisfacciones y uno de mis orgullos. Siempre a pesar de las consecuencias que pudiera sufrir he mantenido mi condición y mi verdad y yo digo que eso ya está probado precisamente con la investigación del caso Colosio. A mí me lincharon los medios, terriblemente.” Señala el litigante que esta semana participó en la presentación del libro “Ciudadano Cero” de Jesús Zamora Piers.

Así mismo, le tocó ser parte de esa Suprema Corte de Justicia de la nación, que desapareció por decreto: “un error terrible” según el propio Montes García. Un mes México, no tuvo cabeza del poder judicial en época del presidente Ernesto Zedillo, pero los mexicanos estábamos tan preocupados sorteando la crisis del “error de diciembre” que no nos dimos cuenta de la crisis constitucional.

DEL MAESTRO CON CARIÑO

De Eugenio Trueba Olivares, además de ser su maestro, su amigo, su mentor, recibió de él, como regalo y herencia la cátedra de introducción al estudio del derecho en la Universidad de Guanajuato y Miguel Montes fue maestro 17 años en esa casa de estudios cuya facultad de derecho está reconocida como una de las mejores en el país.

“La lealtad no es incondicionalidad. Las lealtades no se riñen, lo que se riñen son las deslealtades.” Afirma categóricamente con una mirada seria plasmada en sus ojos verdes. De La Piedad, expresa: “frecuentemente estoy allá dándoles lata y comiéndome los taquitos de “Doña Cuca”. Importo queso de puerco, corundas, patitas en vinagre, cecina, carnitas, uchepos.

Este es un breve recorrido por la vida de Miguel Montes, el único piedadense que ha logrado ocupar un banquillo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Quien define al abogado como un consejero social y apunta que en las culturas orientales el litigante que lleva muchos asuntos a los tribunales es un profesionista fracasado, pues no hizo bien su labor de conciliar.