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ESTUDIANTES DE OAXACA CREAN BIORREPELENTE DE INSECTOS

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Los inventores cursan tercer semestre de Ingeniería en Biotecnología y Ciencias Químicas de la Universidad de Papaloapan
  • El biorrepelente está hecho de cáscara de naranja, flor de lavanda y arbusto de zacate limón.
  • CitroRepel fue pensado para la transmisión del virus del chikungunya.
  • El costo de este repelente es 60 por ciento más barato que los que hay en el mercado.

Estudiantes de tercer semestre de las carreras de Ingeniería en Biotecnología y Ciencias Químicas de la Universidad de Papaloapan, en Oaxaca, trabajan en el desarrollo de un biorrepelente de insectos hecho a base de cáscara de naranja, flor de lavanda y arbusto de zacate limón.

Estos materiales pasan por un proceso de extracción sustentable llamado hidro-destilación para obtener los aceites esenciales de citronela, limoneno y linalool, los cuales sirven para combatir gran diversidad de insectos como ácaros, arañas, mosquitos, pulgas, moscas, garrapatas, entre otros, menciona Miguel Alejandro Orduña Márquez, integrante del equipo creador del biorrepelente.

El aceite esencial se combina con alcohol, agua destilada y glicerina para obtener el biorrepelente llamado CitroRepel, el cual no causa reacciones alérgicas en la piel al provenir de materiales de origen natural y no utilizar sustancias químicas tóxicas en su formulación, a diferencia de otros repelentes que existen en el mercado, además de ser amable con el medio ambiente.

Y es que terminado el proceso de hidrodestilación, los materiales de desecho —al provenir de la naturaleza— pueden ser utilizados como abono colocándolos en un área determinada para que se reincorporen a la biota.

El biorrepelente está hecho a base de cáscara de naranja, flor de lavanda y arbusto de zacate limón.
El biorrepelente está hecho a base de cáscara de naranja, flor de lavanda y arbusto de zacate limón.

CitroRepel fue pensado para ayudar a las personas que viven en Oaxaca con una problemática latente como la enfermedad por el virus del chikungunya, ya que la temperatura y humedad son muy elevadas en la región lo que provoca que los mosquitos proliferen.

El biorrepelente se vuelve una medida preventiva para que las personas se protejan no solo de mosquitos causantes del chikungunya, sino de otros vectores que puedan transmitir enfermedades como el dengue hemorrágico, fiebre amarilla, paludismo, etcétera.

CitroRepel tiene una duración de tres a seis horas la cual dependerá de la humedad en el clima o que la persona aplique otra sustancia encima del repelente; su costo será 60 por cierto más barato que otros repelentes en el mercado, lo que hacen de este biorrepelente único.

“El paso siguiente para este proyecto es conformarnos como empresa para sacar el biorrepelente al mercado y distribuirlo, brindar fuentes de empleo para las personas de la región, además de realizar un producto que sea económico y accesible para todas las personas”, subraya Orduña Márquez.