• Académico de la UdeG publica “El cerebro efímero”, libro en el que explica los procesos cerebrales que inciden en las adicciones.

Los consumidores de drogas sintéticas o de diseño como el éxtasis, tienen 80 por ciento de probabilidades de sufrir una recaída y de no poder rehabilitarse, debido al tipo de sustancias que llegan a estimular el cerebro, afirmó el doctor Rodrigo Ramos Zúñiga, investigador del Departamento de Neurociencias, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS).

El académico y neurólogo, autor del libro El cerebro efímero, afirmó que hay elementos químicocerebrales, genético y ambientales que inciden para que una persona pueda rehabilitarse por completo de una adicción a sustancias como drogas, alcohol y cigarro.

“Es multifactorial, pero el esquema terapéutico debe de enfocarse en el cerebro, porque aunque el entorno social sea el idóneo, si las estrategias terapéuticas de rehabilitación no van dirigidas a la conducta del cerebro, a la emoción, a todo lo que propicia ese comportamiento compulsivo, entonces es algo que difícilmente va a funcionar”, resaltó.

Dijo que en gran parte de la terapia de rehabilitación, el individuo depende de su carga genética, del entorno ambiental, del tipo de sustancias o de la conducta motivo de la adicción, para poder determinar el porcentaje de recuperación.

“La mayoría de las personas tienen 80 por ciento de posibilidades de recuperación, pero hay 20 por ciento que, según la sustancia o la conducta, pueden tener recaídas, y de ellos, en 10 por ciento, desafortunadamente, puede persistir o perpetuarse de manera crónica un patrón o una conducta de carácter adictivo”, indicó.

Drogas Sintéticas
El cerebro efímero será presentado en la FIL

Ramos Zúñiga subrayó que el cerebro está predispuesto a las adicciones a sustancias nocivas debido a una carga genética, y ejemplificó con el gen denominado DRD2, que predispone al alcoholismo, debido a que aumenta la sensibilidad de los receptores al neurotransmisor del placer llamado dopamina, y que hace que sus receptores tengan necesidad de esta sustancia, por lo que la única forma de acallar esa sensación es ingiriendo algo que genera placer.

A lo largo de la vida el cerebro atraviesa por etapas de mayor susceptibilidad a las adicciones como la vida en el útero y la adolescencia, debido a la plasticidad y crecimiento que experimenta el principal órgano del sistema nervioso central.

“Cuando está en el vientre materno es cuando existe un crecimiento extraordinario de toda la estructura y la integración funcional; después, entra en un proceso de crecimiento somático-físico-natural, pero vuelve a tener una etapa de despegue en la adolescencia. La influencia hormonal es un segundo periodo crítico, debido a que los circuitos cerebrales que regulan en gran parte la conducta no han terminado de madurar”, expresó el universitario.

En la adolescencia el comportamiento es una expresión, “como un equilibrio entre un acelerador y un freno, entre inhibición y excitación”, en la que no hay un cálculo de los riesgos debido a que los jóvenes “no tienen control de sus impulsos, ni mucha tolerancia a la frustración y tienen más riesgo de quedarse atrapados en una conducta adictiva”, con tan solo probar la sustancia una primera vez, dijo.

“El cerebro efímero”

Ramos Zúñiga escribió El cerebro efímero con la intención de explicar, de manera clara y sencilla, los procesos químico-cerebrales que inciden para que una persona pueda desarrollar una adicción.

Para saber:

El libro será presentado el 26 de noviembre en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Salón José Luis Martínez, planta alta, Expo Guadalajara

Drogas sintéticas.