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Cuando la ansiedad te ataca ¿estás listo para no sentir pánico?

En la actualidad hay muchas personas que presentan síntomas ansiosos que se generan o se potencian por las presiones cotidianas. El estrés laboral, la ansiedad generalizada, los ataques de pánico, la agorafobia, la depresión, la hipertensión y la gastritis son los más frecuentes. La crisis de ansiedad es una sensación muy intensa de miedo y angustia que no son causados por una cognición o idea racional y que nos inmoviliza y bloquea de manera excesiva. Estos episodios aparecen repentinamente y nos llevan a un estado de paralización, ya que las personas sienten que no pueden controlar la situación.

Los ataques de pánico y los ataques de ansiedad pueden confundirse muy a menudo y a veces no sabemos diferenciar bien cuales son exactamente las diferencias, ya que hay algunos síntomas que son comunes a los dos tipos de ataques, como las palpitaciones, el miedo o las dificultades en la respiración.

Sin embargo, hay algunas diferencias: cuando ocurre un ataque de ansiedad, podemos sentir preocupación y miedo, anticipándonos a una situación o evento que nos produce un gran malestar, es decir, el ataque suele estar relacionado con algo que nos estresa o da miedo; además, los síntomas del ataque de ansiedad suelen ser graduales y darse en distintos niveles. Los síntomas del ataque de pánico, sin embargo, pueden ocurrir sin un estímulo concreto que los desencadene y suelen ser percibidos como más graves, además de aparecer de forma más repentina.

Cuando ocurren por algún estímulo externo, este puede ser una fobia, esto hace que el ataque lleve a las personas a tener comportamientos evitativos, como no ir a un lugar concreto como un supermercado o hacer algo como conducir. El ataque de pánico o angustia suele confundirse con un ataque al corazón muy a menudo.

Sufrir una crisis de ansiedad o pánico en un momento determinado de nuestras vidas puede ser norma, cuando esta situación se repite, es necesario buscar la ayuda de un profesional para ahondar en nuestra situación e identificar si estamos sufriendo un trastorno de pánico.

Si sufres un ataque de ansiedad puedes seguir los siguientes consejos para volver al estado de tranquilidad:
  1. Respirar profundamente: uno de los síntomas más comunes en las crisis de angustia es la hiperventilación. Respirar de forma rápida y descompasada nos mantiene en estado de alerta y no nos permite actuar con racionalidad, ya que el oxígeno en nuestro cerebro es insuficiente.
  2. Concentrarnos en la realidad: cuando estamos teniendo un ataque de pánico, es común sentir desrealización o despersonalización. Centrar la atención en sensaciones físicas familiares como el tacto de nuestra ropa o focalizarnos en un objeto que tenemos cerca, como un teléfono o un reloj, pues hacer que nuestra consciencia vuelva a sentir la realidad y saber que tiene el control.
  3. Detectar que sufrimos una crisis de ansiedad: reconocer lo que nos está ocurriendo a través de la identificación de nuestros propios síntomas es muy importante ya que aleja poco a poco las ideas erróneas de que estamos sufriendo otro tipo de ataque físico o de que vamos a morir.
  4. Técnicas de relajación: aprender ciertas técnicas de relajación es muy útil cuando sufrimos ataques de pánico.
  5. Utiliza tu imaginación creativamente: conseguir visualizar una idea o situación que nos tranquiliza, ya se a a través de frases o pensamientos, es muy bueno para desviar los mensajes que nos llegan constantemente y nos causan pánico.

En caso de requerir ayuda de un profesional de la salud por no poder controlar estas situaciones, no dudes en hacerlo, todo tiene solución antes de que pase a consecuencias mayores. A través de la psicoterapia, podemos enfrentarnos al temor de sufrir estos ataques y aprender a mantenernos en control ante ellos.