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A la larga… te acostumbras ( ¿Y los valores? )

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“A la larga… te acostumbras. ( ¿Y los valores? )”

EN PRINCIPIO ……SI
Por: Paco Romo

Hace apenas un par de semanas, tuve la oportunidad de asistir con mi familia a la boda de la hija menor de una familia muy querida para nosotros.

La niña (ya no tan niña), se unía en matrimonio con un joven que conoció en los Estados Unidos, confirmando con esto aquel viejo dicho de que “para el amor no hay fronteras”.

Toda la ceremonia religiosa transcurría de manera normal, hasta que al Sacerdote se le ocurrió preguntar a los novios la razón por la cual habían decidido casarse… y aquí fue donde vino la parte que me impactó… el novio mencionó que de la novia lo atraía todo (típico recién casado… pensé), pero especialmente sus bellos ojos, su carácter, y que al conocerla un poco más, se dio cuenta de que “compartían los mismos valores”, por lo que no dudó en que había encontrado a la mujer con la que quería formar una familia.

La respuesta para mí no pudo ser más acertada, y sin duda me hizo pensar que este joven “gringo” es un tipo por demás inteligente, ya que al poner énfasis en el tema de los valores compartidos, le estaba imprimiendo un muy alto nivel de certeza a la siempre incierta decisión de casarse… brillante muchacho, y además afortunado, ya que logró encontrar en una sola mujer, tres fuertes razones para matrimoniarse.

El tema de los valores, y lo relevante que resulta tenerlos y compartirlos para vivir en familia o en sociedad, es sin duda de gran trascendencia, ya que estos son los acuerdos básicos con los que se vive y se actúa, son los andamios que sostienen y dan dirección a nuestras vidas… en las buenas y en las malas.

Es indispensable que existan, que se conozcan, y que se respeten, ya que de ellos emanarán todas las reglas o leyes, con las que un grupo de personas pueden lograr vivir y convivir en paz y en orden.

Aquí es donde introduzco el tema de mi reflexión del día de hoy (me había tardado un poco), y es el hecho de que difícilmente podremos salir adelante como mexicanos, si no retomamos los valores básicos, aquellos que pareciera que por alguna razón hemos perdido: respeto por los demás, honestidad, rectitud en nuestro actuar, justicia, orden, etc.

Me descorazona un poco el pensar, que cada vez con más frecuencia los ciudadanos perdemos el vigor para buscar que los valores éticos y morales sean cumplidos en nuestra sociedad, y que con esto aceptemos que la batalla contra la corrupción es un tema casi perdido… Ya que este es el mundo ideal para los cínicos, que piensan que la gente común no nos damos cuenta de sus tropelías.

Es innegable que hoy enfrentamos lo que parece una gran plaga de corrupción e impunidad en los diferentes niveles de gobierno, sin embargo, además de quejarnos (con toda razón), propongo que seamos actuantes en nuestros propios ámbitos (familia, empresa, grupos de amigos), para promover con energía el tema de los valores éticos, e influir de manera decidida en quienes nos gobiernan.

Es importante involucrarnos en la vida de nuestras comunidades de una manera positiva, e identificar a los buenos servidores públicos, que sin duda los hay, para trabajar junto con ellos en una gran campaña de limpieza, que nos haga recuperar la fe en nosotros mismos como sociedad.

Durante un viaje que tuve oportunidad de realizar a un Estado del Sur de México, un amigo empresario me mencionaba sus problemas para poder trabajar y vivir en el mar de corrupción que se ha vuelto su ciudad, y al finalizar su explicación terminó diciéndome resignado: “de derecha, de izquierda, jóvenes, viejos, estudiados o no. Todos roban. Y a la larga… te acostumbras”.

Esto que me compartió mi amigo me parece tristísimo, ya que no podemos capitular como ciudadanos a nuestro anhelo de vivir en paz, y mucho menos, podemos pensar que ya no hay nada que hacer en contra de los corruptos, más bien, me obliga a pensar que tenemos que redoblar esfuerzos y no dejarnos vencer por el desánimo…. que si bien es cierto, resulta natural sentirlo, no nos debe hacer olvidar lo básico: los mexicanos decentes compartimos los mismos valores, y el mismo sueño de hacer de México un mejor país.

Aquí es donde me viene a la mente de nuevo el matrimonio que les mencionaba, y lo acertado que resulta saber y reconocer que se tienen los mismos valores…. en las buenas y en las malas, ya que son estos los que nos guiarán para vencer los problemas o dificultades que se vayan enfrentando en el camino de la vida, y son estos de los que debemos echar mano precisamente ahora para influir de manera decidida en nuestro entorno, empezando con nosotros mismos, nuestra familia, sociedad y gobierno.

P.D. Yo ya tengo lista mi piedra.