Dra. Eva Conraud Koellner, profesora en la División de Ciencias Económico-Administrativas (DCEA) de la Universidad de Guanajuato (UG)

Guanajuato, Gto. 22 de diciembre de 2018.- De acuerdo con el estilo de consumo que existe en la actualidad, se requieren 1.6 mundos para mantener ese nivel, si se incorporara China a este estándar, muy pronto se necesitarían dos planetas, y si se uniera India al hiperconsumismo, harían falta tres. Por esto, han surgido movimientos que plantean prácticas más responsables, que contemplen el cuidado del planeta.

Estas nuevas alternativas de consumo sustentable son el objeto de estudio de la Dra. Eva Conraud Koellner, profesora en la División de Ciencias Económico-Administrativas (DCEA) de la Universidad de Guanajuato (UG), quien considera que como institución educativa se tiene la misión y la oportunidad de inculcar en la comunidad estudiantil que es posible competir y generar utilidades de una manera mucho más sostenible.

La investigadora explicó que la publicidad es una herramienta que fomenta el consumismo superfluo, “genera el interés para comprar cosas que no necesitamos y a veces ni siquiera queremos; esa es la sociedad del consumo”. En el transcurso de los últimos 18 años compramos 60 por ciento más de ropa que usamos dos veces menos, ejemplificó.

El problema es que consumir también implica producir residuos, así, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), México genera 9 mil millones de botellas de plástico cada año, de los cuales 900 mil no se tiran en espacios adecuados.

En su opinión, el gran problema de nuestra sociedad es el plástico. Este material nos ha dado una gran comodidad, pero al mismo tiempo ha generado graves daños al medio ambiente. Sin embargo, han surgido alternativas que buscan mitigar el impacto en los recursos naturales. Así, hay soluciones como plásticos a partir de desechos de agaves o de aguacate.

“Yo creo que en cualquier negocio se puede retrabajar esta alternativa de comercio sustentable”, sostiene la académica, quien detalló que eso requiere que desde el momento en que se conceptualiza un producto, es necesario visualizarlo en todas las fases de su ciclo de vida. Voy a asegurarme que los insumos, por ejemplo, no afecten el ecosistema, o que tienen la capacidad de ser reciclados.

Compartió que, de acuerdo con estudios de mercado, el 65 por ciento de las personas reconoce que sus hábitos de consumo deterioran poco o mucho el medio ambiente y el 95 por ciento piensan que deberían tener hábitos de consumo más responsable. Sin embargo, no lo hacen.

Pese a estos datos, la Dra. Conraud mantiene una visión optimista, debido a que los consumidores han evolucionado, “ahora el consumidor se empodera de la decisión de compra. En las primeras épocas de la mercadotecnia las empresas se dedicaban a vender, actualmente se dedican a convencer a los consumidores de comprar”.

“El consumidor actual incluye una visión de responsabilidad en sus compras. La generación millenial ocupará muy pronto el 30 por ciento del poder económico de la sociedad”, de ahí el optimismo de la académica de la UG.

Hay incluso otro tipo, aún más actual, que es el que usa las herramientas digitales con una visión de responsabilidad social. A este sector van dirigidas unas herramientas de marketing sustentable que son las que la Dra. Conraud fomenta en sus clases.

No estamos pidiendo que sacrifiquemos nuestro bienestar, porque se ha detectado que esa es la razón por la que “el discurso de los ambientalistas muy radicales nos incomoda como consumidor, porque existe este fenómeno de felicidad asociada al consumo, por lo que hay que retrabajar para que la satisfacción esté basada en la experiencia que aporta el producto en sí”, detalló.

Por eso celebró que en las áreas de estudios se estén visualizando cada vez más emprendimientos con eco innovación, en donde se utilizan desechos para rehacer nuevos productos. “Creo que es cuestión de trabajar la creatividad, la innovación social y ecológica, y eliminar este binomio de producción equivale a prosperidad”.

No se trata de acumular más cosas, creo que debemos visualizar más un bienestar social, sustentable, donde nuestra felicidad no dependa solamente del consumo, señaló.

De eso se trata el comercio justo, esto es, una forma de hacer negocio que integra justicia social, la protección al medio ambiente, y transparencia en los procesos.

Detalló que este fenómeno inició desde los años 50 y México ha sido un precursor de la producción a partir del comercio justo, pero no destaca como consumidor. En el estado de Guanajuato hay algunas alternativas, en productos como hortalizas y conservas y destaca también el concepto Marca Guanajuato, que ofrece apoyo a los pequeños productores y al mismo tiempo garantiza un producto de calidad que no dañe el ambiente.

Hiperconsumismo