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¿A DÓNDE IR? HAMBURGO LA PUERTA AL MUNDO

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Por María Laura Aráoz (dpa)

Hamburgo, 6 jul (dpa) – “Mi madre dijo: Hamburgo es la puerta al mundo. Pero es sólo la puerta y tienes que salir”, es una legendaria frase de uno de los hamburgueses más famosos, el modisto Karl Lagerfeld, en alusión al apelativo de la ciudad con el mayor puerto de Alemania.

Sin embargo, hay muchas razones para visitar esta metrópoli de milenaria historia, que nunca sirvió ni a príncipe ni a rey y que forjó su fortuna con el comercio y la navegación.

EL PUERTO:

Hamburgo se define a través de su puerto, el tercero en Europa, ubicado muy cerca del centro de la ciudad. Se pueden hacer innumerables visitas en lancha o solo sentarse en algún bar playero junto al Elba con una cerveza en mano para ver pasar inmensos cargueros de contenedores o cruceros.

SANKT PAULI, EL BARRIO ROJO Y EL MERCADO DE PESCADO:

El barrio del puerto, Sankt Pauli, es conocido más allá de las fronteras alemanas. Su principal arteria, la Reeperbahn, fue bautizada como “la milla más pecaminosa del mundo” por los bares de striptease, tiendas de artículos eróticos y las prostitutas que la pueblan. La calle Herbertstrasse tiene un sector de acceso vedado a mujeres y menores donde las meretrices están sentadas en escaparates.

Pero Sankt Pauli, el lugar en el que comenzaron su carrera Los Beatles en 1960, también es el lugar de la diversión para el público en general, con bares, restaurantes y discotecas. Tras una noche de baile y copas, muchos bajan al Elba para desayunar en el Mercado del Pescado que funciona todos los domingos a partir de las cinco de la mañana y comprar algún producto fresco.

LA FILARMÓNICA DEL ELBA, LOS ALMACENES PORTUARIOS Y LA HAFENCITY:

Hamburgo tiene desde enero un nuevo símbolo e imán de turistas, la Filarmónica del Elba. Esta modernísima sala de conciertos fue construida durante diez años encima de un viejo almacén portuario y costó diez veces más que lo previsto, pero su espectacular arquitectura y su soberbia acústica sirven de consuelo al contribuyente hamburgués.

La Filarmónica está enclavada en la Hafencity, un sector del puerto convertido en barrio de vanguardia arquitectónica lindante con una zona de antiguos depósitos de ladrillo en estilo neogótico que fue declarada patrimonio cultural mundial por la UNESCO en 2015.

EL ALSTER Y LOS CANALES:

¿En qué otro lugar de Alemania hay un lago en el medio de la ciudad en el que se pueda navegar a vela? El río Alster forma dos lagos en Hamburgo antes de desembocar en el Elba.

El Aussenalster (o Alster exterior) cuenta con varios clubes de vela y remo y está rodeado de barrios coquetos. Sus orillas son la mayor pista urbana para los aficionados a correr.

El Binnenalster (Alster interior) está enmarcado por calles comerciales en el centro de la ciudad y muy cerca del edificio del Ayuntamiento, sede del Gobierno y del Parlamento de la ciudad-Estado.

Además de los lagos hay innumerables canales que permiten conocer la ciudad desde el agua. Los hamburgueses se jactan de que su ciudad tiene más puentes que Venecia.

SCHANZENVIERTEL Y KAROVIERTEL:

Los barrios reivindicativos e izquierdistas de Hamburgo, pegados al complejo de la feria en la que tendrá lugar la cumbre del G20, tienen un encanto especial. En sus callejuelas se suceden bares, restaurantes, pequeñas tiendas y ateliers de artistas. Aquí se mezclan los inmigrantes con los antisistemas y se vende mucho producto orgánico. Su singularidad y su ritmo distendido también ha atraído a agencias de publicidad y empresas de innovación tecnológica.

 

EL BARRIO DE LOS CAPITANES EN BLANKENESE:

En Blankenese, un suburbio de gente acomodada de Hamburgo, está el “Treppenviertel”, un pintoresco barrio de casitas de vigas y techo de paja construido sobre una cuesta de empinadas escaleras. Era el pueblo de los pescadores y capitanes de barco. Bares y restaurantes invitan a descansar junto al río.

LOS “FRANZBRÖTCHEN”: El tiempo en Hamburgo suele ser fresco y húmedo. Uno de los mejores recursos para olvidarse del clima es tomarse un buen café -Hamburgo es la ciudad alemana que más café importa- con un “Franzbrötchen”, un bollo (factura) típico de la ciudad, espolvoreado con azúcar y canela.